sábado, 22 de agosto de 2015

Hola bloggeros, revisando Internet encontré dos noticias interesantes sobre el Grado de Primaria.


-Siete herramientas para enseñar estadística en Primaria.

A pesar de que es la parte más habitual en la vida cotidiana de los menores, la estadística es la gran olvidada en los contenidos matemáticos de Primaria.
Observa a tu alrededor, ¿cuántos datos te rodean? ¿eres capaz de analizarlos todos? El entorno que nos rodea está lleno de datos e índices y hemos de partir de este hecho: la necesidad de analizar y resumir la información para poder comprenderla y utilizarla. Para que el niño entienda la importancia y utilidad de esta parte de las matemáticas, es conveniente trabajar con datos cercanos en situaciones cotidianas, que no impliquen únicamente la realización de cálculos sino la necesidad de interpretarlos para poder obtener conclusiones.
La estadística tiene una aplicación en muchas áreas de conocimiento y en espacios en el entorno más cercano, desde el análisis de los datos sobre el tratamiento de enfermedades –medicina- al análisis de los consumos del gas que aparecen nuestro recibo de la luz –economía doméstica-.
Podría considerarse como una competencia transversal, un conjunto de conocimientos habilidades que van a servir a muchas otras materias y en la interpretación del propio entorno que rodea al niño.
Deberíamos comenzar por una definición clara de estadística, para así dar un punto de partida para justificar su inclusión en los planes de estudio durante la educación primaria. "La estadística estudia el comportamiento de los fenómenos llamados de colectivo. Está caracterizada por una información acerca de un colectivo o universo, lo que constituye su objeto material; un modo propio de razonamiento, el método estadístico, lo que constituye su objeto formal y unas previsiones de cara al futuro, lo que implica un ambiente de incertidumbre, que constituyen su objeto o causa final." (Cabriá, 1994, citado en Batanero, 2001, p. 9).
Es por tanto una herramienta para transformar un colectivo, mediante un método, en una forma y unas previsiones; traduciendo a nuestro lenguaje tendríamos un conjunto de datos que transformar en tablas, gráficos, e incluso inferencias sobre lo que pasará en el futuro. Desde esta definición podemos utilizar la justificación dada por Begg (1997, citado en Batanero, 2001, p. 118) para enseñar estadística en la escuela cuando “señala que la estadística es un buen vehículo para alcanzar las capacidades de comunicación, tratamiento de la información, resolución de problemas, uso de ordenadores, trabajo cooperativo y en grupo, a las que se da gran importancia en los nuevos currículos”.
Así si lo que buscamos es una justificación para su enseñanza en la etapa de Educación Primaria, no tenemos más que acudir al periódico de la mañana, y abrir cualquiera de sus secciones donde podremos ver multitud de datos aplicados a la educación, la medicina, la economía, etc., 
Para introducir esta materia en el aula, es conveniente utilizar un software que de forma gratuita pueda utilizarse en clase y fuera de ella para facilitar al estudiante su manejo.

-Las emociones en la asignatura de matemáticas.

¿Nos hemos planteado que el llamado fracaso en matemáticas no se da por falta de aptitud sino por exceso de ansiedad hacia esta materia?
¿Nos hemos planteado que el llamado fracaso en matemáticas no se da por falta de aptitud sino por exceso de ansiedad hacia esta materia?
A la hora de enfrentarnos a un problema matemático, incluso a uno no matemático, sale a la luz algunas emociones que no podemos evitar como ira, culpabilidad, vergüenza, desesperanza, orgullo, compasión, gratitud, y algunas otras que se pueden presentar en algún sujeto en particular.
Aunque a la mayoría de los alumnos les puede producir alegría, e incluso entusiasmo resolver “correctamente” un problema, por desgracia los sentimientos negativos son muchos más. Muchos estudiantes lo único que experimentan es rechazo, negación, frustración, pesimismo y evitación (Guerrero, Blanco y Vicente, 2002).
Este cúmulo de sentimientos negativos cuando realizamos una actividad matemática es la ansiedad matemática. “La ansiedad matemática describe el pánico, indefensión, parálisis y desorganización mental que surge cuando a un sujeto se le exige resolver un problema matemático”. (Tobias y Weissbrod, 1980, p. 65).
¿La habéis sentido alguna vez? ¿En qué grado la tenéis? Hay escalas que miden el grado de ansiedad matemática de un determinado sujeto, la más conocida seguramente sea la de Fennema y Sherman (1976).
Quienes sufren esta ansiedad muchas veces llevan consigo una creencia de que no sirven para las matemáticas, o que esta materia es demasiado difícil, etc. Podríamos decir que esa persona tiene un mal autoconcepto o mala autopercepción de sus capacidades para realizar cualquier actividad matemática.
Esto lo unimos a la importancia social que tienen las matemáticas, “el entorno social suele juzgar a los chicos que destacan en matemáticas como inteligentes, pero, ¿se da también la implicación contraria? ¿Son los chicos con bajas calificaciones en matemáticas valorados como “menos” inteligentes?” (Arteaga, 2006, p. 4).
La mayor parte de las veces que nos encontramos a un alumno que tiene dificultades en alguna tarea matemática, intentamos cambiar la metodología o los materiales o insistimos en que tiene que estudiar más, pero, ¿y si estamos tratando de manera intelectual algo que es emocional?
Las causas de la ansiedad matemática pueden ser muy diversas: malas experiencias asociadas a esta materia o a algún profesor en concreto o haber experimentado una metodología inadecuada para su aprendizaje, etc.
Lo que es claro es que sea como sea, intentar dar confianza a los alumnos tiene que ser uno de los objetivos docentes porque cuando uno entra en el bucle de se me dan “mal” las matemáticas – no soy capaz de resolver los problemas – se me “mal” dan las matemáticas, es muy difícil de romper.
Parece que los docentes tienen la verdadera solución a todos los problemas y esto no tiene por qué ser así. Planteamos un problema y, como veíamos en el tema de resolución, el alumno puede resolverlo con diversas estrategias.
Pero es importantísimo que experimenten y en que encuentren su camino, no solo los niños pequeños pueden descubrir, también nuestros alumnos de primaria pueden hacerlo. Muchos están más preocupados de resolver el problema tal y como el profesor le ha dicho que lo tiene que hacer que de indagar, experimentar, descubrir y disfrutar las matemáticas. De esa manera la resolución de problemas se vuelve tediosa e incluso mecánica, intentando satisfacer solo a uno de los actores del escenario educativo: al profesor.
El papel de los docentes a la hora de que los alumnos solucionen un problema debe tener como objetivo prioritario proporcionarle una zona segura. Tenemos que hacerle resolver un problema que seamos conscientes que puede resolver (es adecuado a sus características) y sobre todo, tenemos que creer en que puede conseguirlo. Por lo demás tenemos que ser una guía, dejarle que encuentre su camino para resolverlo donde se sienta cómodo y sobre todo dejarle disfrutar el proceso.
El formato y el refuerzo positivo de la evaluación también es muy importante, tanto si lo ha conseguido como si no, tendremos que destacar sus habilidades e intentar dar una evaluación con crítica constructiva. Los calificativos no deberían estar presentes en esa evaluación.
En un artículo de Eloisa Guerrero y Lorenzo Blanco (2004) se detalla el diseño de un programa psicopedagógico para la intervención en los trastornos emocionales en la enseñanza y aprendizaje de las matemáticas. En el siguiente cuadro puede verse el modelo de resolución de problemas y entrenamiento en autoinstrucciones con el que cuentan.



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